El fraude documental se descubre casi siempre tarde: cuando el candidato ya está contratado o el expediente ya está presentado ante el regulador. Y se descubre tarde porque la revisión habitual —un humano mira el PDF y "parece bien"— no verifica nada: valida la forma del documento, no su autenticidad.

Esta guía recorre las señales que delatan un título o un pasaporte manipulado, y cómo el Verifier Agent de Booka las detecta de forma automática antes de que el expediente avance.

Por qué la revisión visual no basta

Un documento falsificado compite contra un revisor que ve decenas de expedientes al día, en formatos de más de 30 países distintos. Nadie recuerda de memoria qué sello lleva el título de una universidad concreta ni qué estructura tiene una apostilla emitida en otro país. La revisión visual detecta lo burdo; lo elaborado pasa.

La alternativa no es mirar con más atención: es leer el documento y contrastarlo contra lo que debería contener. Eso exige tres piezas: extracción de datos (OCR), un registro de requisitos por país y profesión, y reglas que comparen ambos.

Señal 1 — Los dígitos de control del pasaporte no cuadran

La banda MRZ (las dos líneas de caracteres al pie del pasaporte) no es decorativa: sigue el estándar ICAO 9303 e incluye dígitos de control matemáticos, calculados con una ponderación 7-3-1 sobre cada campo — número de documento, fecha de nacimiento, fecha de caducidad.

Eso permite dos cosas: