Ningún regulador acepta un título extranjero sin certificar su autenticidad de origen. Esa certificación tiene dos vías —apostilla de La Haya o legalización consular— y no son intercambiables: la que te corresponde depende exclusivamente del país que emitió el título. Confundirlas es una de las causas más caras de subsanación: puede costar de 4 a 12 semanas.

Qué es la apostilla de La Haya

Es un sello único, regulado por el Convenio de La Haya de 1961, que certifica la autenticidad de la firma y el cargo de quien expidió el documento. Con la apostilla, el título es válido en cualquiera de los más de 120 países firmantes del Convenio, sin más trámites.

  • La emite una autoridad designada del país de origen (cancillería, ministerio de exteriores o de justicia, según el país).
  • En varios países es electrónica: Colombia, por ejemplo, la tramita en línea en 1-3 días.

Qué es la legalización consular

Si el país emisor no es parte del Convenio, el título debe legalizarse en cadena: autoridad educativa local, ministerio de exteriores del país emisor y, por último, el consulado del país receptor. Es un proceso de y cada eslabón puede devolver el documento.